La virtud según la ética aristotélica
Introducción
En la actualidad cuando nos referimos a la
ética, siempre se hace referencia que es en síntesis el juicio que se realiza a
la conducta humana, esta es una concepción general y actual de lo que vendría a
ser esta disciplina; sin embargo, no siempre se la ha reducido a este concepto,
puesto que, incluso en la idea primigenia de su significado, se puede observar
distinciones acerca de lo qué es y lo que conlleva.
Un ejemplo de ello vendría a ser la reflexión
que tenía Aristóteles sobre la ética, la cual tiene como telón de fondo la
evolución del concepto de virtud, pero en el punto de partida de la ética
aristotélica se ve la constatación de que «el bien es aquello hacia lo que
tienden todas las cosas», y el bien último, en el caso de la vida humana, el
bien que elegimos no como instrumento para conquistar otros bienes sino el bien
que en sí mismo ya es el más perfecto de todos, es la felicidad (ARISTÓTELES,
ARISTÓTELES, El hombre feliz y la sociedad justa son los que buscan el
equilibrio entre extremos, APRENDE A 2015) es por ello que en esta monografía
se tratará de abarcar sobre el propósito del ser humano en la sociedad, cuál es
el dicho propósito y cómo es que se logra llegar a ello.
La eudaimonia
Según Vigo (1997) (Crespo, Crespo,
R. F. (1). A. G. Vigo. La concepción aristotélica1997, pp. 111. Persona
Y Derecho, (37), 337-340.) desde un punto de vista estructural, la teoría aristotélica de la eudaimonía introduce dos exigencias de unidad (Cf. p: 64). Estas dos exigencias estructurales son la fijación del “sentido” y “el tiempo”.
La concepción del sentido entiende a la eudaimonía como el bien supremo,
el cual está en la cima de los bienes deseados,
ello permite la organización y la configuración de la vida práctica como una totalidad del sentido. y la
segunda exigencia en este caso
vendría a ser la durabilidad y estabilidad a lo largo de una vida, lo cual hace
de la eudaimonía como actividad
permanente y no una experiencia fugaz. Para
el estagirita no hay nada más
permanente que el estudio y la contemplación de los principios, a los que el hombre llega por medio de la inteligencia(nous). La manera en que
Aristóteles considera llegar a la eudaimonía, o sea, la felicidad, es mediante
la práctica de las virtudes y el
conocimiento como anteriormente se mencionó. Como ejemplo de las virtudes se tiene a la sabiduría, el coraje, la
templanza y la justicia. Aristóteles también
asociaba a la falta de aquellas
virtudes con la ignorancia.
En la ética nicomáquea
Aristóteles enumera una serie de virtudes,
tales como la valentía, moderación, liberalidad, magnificencia, magnanimidad,
mansedumbre, amabilidad, veracidad, astucia, simpatía, vergüenza y la justicia
como virtud perfecta (ARISTÓTELES, ARISTÓTELES, El hombre feliz y la sociedad
justa son los que buscan el equilibrio entre extremos, APRENDE A 2015). El
estagirita nos dice que las virtudes se adquieren mediante el hábito y la
práctica, similar a las artes. Por ejemplo, “al realizar actos de valor
repetidamente, una persona se vuelve valiente, adquiriendo así el hábito del
valor que facilita la realización de futuros actos valientes” (REALE, 1985, pp.
103)
No obstante, como menciona Polo Santillana
(2023), "los hábitos por sí solos no hacen virtuosos al hombre. Los vicios
también son hábitos, pero malos hábitos; se requiere el ejercicio de la razón
para tomar las mejores decisiones posibles y así evitar las acciones
extremas" (p. 2). La prudencia (Φρόνησις, phronesis) ayuda a encontrar la
virtud, que se sitúa en un punto medio entre dos extremos. (POLO SANTILLAN,
2016, pp 32). Aristóteles explica:
"Llamo término medio de una cosa al que dista lo mismo de ambos extremos,
y éste es uno y el mismo para todos; y en relación con nosotros, al que ni
excede ni se queda corto, y éste no es ni uno ni el mismo para todos".
Para ilustrar mejor el concepto del término
medio, Aristóteles aplica este principio a diversas situaciones de la vida. Por ejemplo, "en el manejo del dinero, la prodigalidad o el despilfarro representan
un exceso, mientras que la avaricia es un defecto; la virtud radica en la
liberalidad o generosidad. Respecto a los placeres, el exceso es la
incontinencia o desenfreno, y el defecto es la insensibilidad; la virtud reside
en la temperancia, es decir, en el uso moderado y controlado de los placeres.
La temeridad es un vicio por exceso, y la cobardía por defecto; la virtud se
encuentra en la valentía”.(Carpio, 2017). (CARPIO, CARPIO, Adolfo P. Principios
de filosofía una introducción a su problemática, UNMSM, Lima- Perú. 2024, pp
107 - 124 file:2024)
Este término medio no puede ser aritmético, ya
que la moral no se puede calcular matemáticamente. Por ejemplo, "si a un
niño pequeño le das 10 minas de comida (una mina era una unidad de peso
antigua), sería demasiado, pero si a un atleta fuerte como Milón le das solo 2
minas, sería muy poco" (Ética a Nicómaco). El entrenador no puede
simplemente dar 6 minas a todos, porque esa cantidad sería demasiado para unos
y muy poco para otros. Lo "justo" o "correcto" no es una
cantidad fija, sino que depende de la persona a la que se le da. La cantidad
adecuada para una persona puede ser demasiado o muy poco para otra, dependiendo
de sus necesidades y capacidades.
Aunque la virtud es un
extremo desde el punto de vista de la excelencia, desde el punto de vista de su
esencia y definición, es un término medio (Ética a Nicómaco). Aristóteles
también advierte que no todos los sentimientos y acciones admiten un justo medio:
“Pues
hay algunas cuyo solo nombre implica la idea de perversidad, por ejemplo, la
malignidad, la desvergüenza, la envidia; y entre las acciones, el adulterio, el
robo y el homicidio. Pues todas estas cosas y otras semejantes se llaman así
por ser malas en sí mismas, no por sus excesos ni por sus defectos” (Ética a
Nicómaco)
La virtud
Aristóteles nos presenta, a través de sus
planteamientos, una concepción de la palabra virtud como camino hacia la
felicidad. Debemos, por tanto, hablar de la virtud. Para el Estagirita, la
virtud es la disposición que resulta de los mejores movimientos del alma y es a
la vez la fuente de las mejores acciones y pasiones de esta (Ibíd. 1220a30-
32). “Es, por tanto, ese modo de ser que nos hace capaces de realizar los
mejores actos y que nos dispone lo mejor posible a un mejor bien u obrar, que
está acorde con la recta razón” (Ibíd. 1222a8).
La virtud es un hábito o una actitud para
elegir el justo medio, evitando el exceso y el defecto (Cf. Marcos, “Aprender
haciendo” 209). Este justo medio, según Aristóteles, es la recta razón que
decide el hombre prudente. Ser virtuoso es toda una obra que se aprende con el
ejercicio de los buenos hábitos, con formación, y requiere de experiencia y
tiempo para ejercitarse en ellos. Llegar a ser buenos, a ser virtuosos,
dependerá de diferentes factores como son la naturaleza, los hábitos y la
enseñanza.
Para Vidal (43) algunas de las características
generales acerca de las virtudes de mayor trascendencia para su aplicación son:
las virtudes enriquecen la naturaleza de quien las adopta; se enraízan en
valores que pueden adquirirse o desarrollarse; complementan la perfección del
ser humano; suponen el ejercicio de la voluntad; requieren del uso de la
libertad y solo se dan en el ser humano racional.
En efecto, la virtud en el contexto del ser
humano puede entenderse como la disposición habitual y firme para hacer el
bien. Esta disposición se manifiesta en la realización adecuada de las
funciones propias de cada individuo, tanto en el ámbito personal como en el
social. La virtud no solo se refiere a las acciones correctas en sí mismas,
sino también a la intención y al hábito de realizar estas acciones de manera
consistente. Un hombre virtuoso es aquel que ha internalizado y practicado
estos hábitos de manera que busca siempre el beneficio propio y el de los
demás, evitando causar perjuicios. (GARCES GIRALDO, 2015. Pp 1-20
Virtudes éticas y dianéticas
La virtud, como hábito selectivo guiado por la
razón, se manifiesta en dos formas: las virtudes éticas y las virtudes
dianoéticas. Aunque difieren en su enfoque y jerarquía, ambas son esenciales
para alcanzar la felicidad y una vida plena.
Según Aristóteles, por encima de las virtudes
éticas, se encuentran otras virtudes que son características de la parte más
elevada del alma racional, las virtudes dianoéticas. Estas dos partes o
funciones del alma racional, una que conoce las cosas contingentes y variables
(éticas), y otra que conoce las cosas necesarias e inmutables (dianoeticas) son
la razón práctica y la razón teorética, y las respectivas «virtudes» son las
formas perfectas con las que se aprehenden ambas verdades. (UNWRAPPED)
Por un lado, las virtudes éticas son fruto de
la costumbre, lo que significa que se adquieren y perfeccionan a través de la
práctica constante de acciones virtuosas. Estas se enfocan en el carácter del
ser humano, a la vez que se encuentran en el equilibrio entre extremos, en el
justo medio. Al practicar virtudes éticas como la templanza, la justicia o la
honestidad, las personas forjan un carácter moral y honorable, convirtiéndolo
en una guía intrínseca para enfrentar posibles dilemas éticos. (UNWRAPPED)
Por otro lado, las virtudes dianoéticas,
resultantes de la reflexión profunda, se desarrollan a través de la enseñanza,
un proceso que demanda experiencia y tiempo. Cinco son, tal como se exponen en
el libro VI de la Etica Nicomáquea las virtudes dianoéticas, es decir, las
disposiciones por las que el alma puede disponer de la verdad (tanto práctica
como teórica): arte o técnica (téchne), ciencia (epistéme), sabiduría moral o
prudencia (phrónesis), intelección (nôus) y sabiduría (sophía). (SLIDESHARE)
Virtudes como la prudencia, la sabiduría y la
inteligencia nos proveen del discernimiento y la capacidad analítica necesaria
para elegir acciones que no solo resulten beneficiosas a corto plazo, sino que
también coadyuven a alcanzar un bienestar duradero y genuino. (PASTRAMI)
Las virtudes éticas y dianoéticas, como dos
piezas de un rompecabezas, se ensamblan y refuerzan entre sí. Al ejercer ambos,
podemos alcanzar nuestro máximo potencial como seres humanos y contribuir a un
mundo más armonioso.
Conclusión
Según Vigo (1997) (Crespo, Crespo, R. F. (1).
A. G. Vigo. La concepción aristotélica1997, pp. 111. Persona Y Derecho, (37),
337-340.) desde un punto de vista estructural, la teoría aristotélica de la
eudaimonía introduce dos exigencias de unidad (Cf. p: 64). Estas dos exigencias
estructurales son la fijación del “sentido” y “el tiempo”. La concepción del
sentido entiende a la eudaimonía como el bien supremo, el cual está en la cima
de los bienes deseados, ello permite la organización y la configuración de la
vida práctica como una totalidad del sentido. y la segunda exigencia en este
caso vendría a ser la durabilidad y estabilidad a lo largo de una vida, lo cual
hace de la eudaimonía como actividad permanente y no una experiencia fugaz.
Para el estagirita no hay nada más permanente que el estudio y la contemplación
de los principios, a los que el hombre llega por medio de la
inteligencia(nous). La manera en que Aristóteles considera llegar a la
eudaimonía, o sea, la felicidad, es mediante la práctica de las virtudes y el
conocimiento como anteriormente se mencionó. Como ejemplo de las virtudes se
tiene a la sabiduría, el coraje, la templanza y la justicia. Aristóteles
también asociaba a la falta de aquellas virtudes con la ignorancia.
Referencias
ARISTÓTELES, El hombre feliz y la sociedad
justa son los que buscan el equilibrio entre extremos, APRENDE A PENSAR RBA
Contenidos Editoriales y audiovisuales, RBA Coleccionables, S.A., 2015. España,
pp. 51 - 82
ARISTÓTELES, Ética Nicomáquea Ética Eudemia,
introducción por Emilio Lledó Iñigo, traducción y notas por Julio Palli Bonet,
Biblioteca Clásica, Editorial Gredos, 1985. España, pp. 130
CARPIO, Adolfo P. Principios de filosofía una
introducción a su problemática, UNMSM, Lima- Perú. 2024, pp 107 - 124
file:///C:/Users/Mati/Documents/UNMSM/2024/ETICA/monografia/Carpio-Adolfo-
--Principios-De-Filosofia.pdf
Crespo, R. F. (1). A. G. Vigo. La concepción
aristotélica de la felicidad. Universidad de los Andes, Santiago de Chile,
1997, pp. 111. Persona Y Derecho, (37), 337-340.
https://revistas.unav.edu/index.php/persona-y-derecho/article/view/32566
https://doi.org/10.15581/011.32566
ETHICS UNWRAPPED, LA ÉTICA DE LA VIRTUD
enfoque filosófico normativo que insta ala gente a vivir una vida moral
cultivando hábitos virtuosos.
https://ethicsunwrapped.utexas.edu/glossary/la-etica-de-la-
virtud?lang=es#:~:text=Al%20practicar%20la%20honestidad%2C%20valent%C
3%ADa,correctas%20cuando%20enfrenten%20retos%20%C3%A9ticos.
GARCES GIRALDO, Luis Fernando, La virtud
aristotélica como camino de excelencia humana y las acciones para alcanzarlas,
Corporación universitaria Lasallista, Colombia. 2015. Pp 1-20
http://www.scielo.org.co/pdf/difil/v16n27/v16n27a08.pdf
PASTRAMI, Andrea. Definipedia – Que implica la
dianoética y cuales son sus virtudes éticas,
https://definipedia.com/virtudes-eticas-y-dianoeticas/
POLO SANTILLAN, Miguel Ángel, ETICA:
Definiciones y teorías, Colección textos universitarios, Primera edición,
Universidad de Lima, Lima – Perú. 2016, pp 32
REALE,
Giovanni, Introducción a Aristóteles, Editorial Herder, Barcelona,1985, pp. 103
https://drive.google.com/file/d/1qmn9qPjDtAkagO9507MmovYKphX_FjB2/view
SLIDESHARE, Aristóteles: virtudes morales y
virtudes intelectuales, Tema 1,
https://es.slideshare.net/slideshow/tema-1-de-aristteles-virtudes-morales-y-
virtudes-intelectuales/7851068#2






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