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Reseña

Los seis sombreros para pensar. Edward de Bono. Ediciones Juan Granica S.A., España, 1988, 98 páginas.

Pentágono Académico.


Los seis sombreros para pensar es una de las obras más emblemáticas de Edward de Bono, psicólogo y escritor maltés, que ha sido considerado pionero en el desarrollo de herramientas para mejorar la calidad del pensamiento y la creatividad. Publicado en 1985, el libro introduce un modelo de pensamiento colaborativo basado en el uso de seis sombreros de colores, cada uno de los cuales representa un tipo de pensamiento específico. Este modelo ha sido ampliamente utilizado en ámbitos empresariales y educativos como una metodología de “pensamiento paralelo”, con la promesa de facilitar el orden y la efectividad en las discusiones grupales.


Aunque el método de los seis sombreros ha tenido una aceptación significativa en el entorno empresarial y académico. Es importante señalar que algunas ideas de la obra presentan simplicidad, ausencia del rigor científico y una estructura que, a pesar de promover la colaboración, puede limitar la complejidad inherente al pensamiento humano. Esta reseña examina los principales aportes y limitaciones de Los seis sombreros para pensar, abordando tanto su contexto como su relevancia contemporánea. Esta obra se compone de 47 capítulos; sin embargo, el libro se encuentra claramente dividido en 6 partes según los sombreros que representa. De Bono propone el uso de seis sombreros de colores (blanco, rojo, negro, amarillo, verde y azul) para representar diferentes tipos de pensamiento: análisis de datos, emociones, pensamiento negativo, pensamiento positivo, creatividad y control. La estructura de cada sombrero pretende facilitar la reflexión en equipo de manera ordenada, promoviendo la creación de ideas sin los conflictos comunes del debate occidental, al cual de Bono considera un “pensamiento de conflicto” más que de colaboración​. En esta obra, Edward de Bono logra simplificar la complejidad de los procesos mentales y las dinámicas grupales, lo cual es una ventaja, pues permite que cualquier persona, independientemente de su formación, pueda aplicar estos métodos de manera inmediata. Sin embargo, al simplificar los procesos de pensamiento, el autor corre el riesgo de restar complejidad a aspectos que son, por naturaleza, profundos y multifacéticos.


El sombrero blanco de Edward de Bono se centra en la objetividad al promover el análisis basado en datos, hechos y cifras verificables, buscando eliminar juicios o emociones del proceso de pensamiento. Si bien esta perspectiva es crucial para garantizar decisiones informadas y fundamentadas, también presenta limitaciones significativas. Por ejemplo, depende de la calidad y disponibilidad de la información, lo que puede llevar a decisiones incompletas o erróneas si los datos son insuficientes o poco confiables. Además, su insistencia en la neutralidad puede ignorar factores emocionales o éticos relevantes, así como ralentizar el proceso en contextos dinámicos donde actuar rápidamente es clave. Por lo tanto, aunque este enfoque es valioso, resulta insuficiente por sí solo y debe complementarse con otros estilos de pensamiento para lograr una visión más integral y equilibrada.


En los capítulos dedicados al sombrero rojo —que representa las emociones y la intuición—, De Bono subraya la importancia de permitir que los sentimientos sean una parte visible y aceptada del pensamiento racional. Si bien esta idea es valiosa, la forma en que el autor la presenta podría generar cierta preocupación, especialmente cuando se argumenta que "quizás las emociones y la intuición debieran tener otros sombreros, pero esto solamente complicaría las cosas" (p. 34). Esta declaración sugiere que De Bono opta por una simplificación deliberada, lo que podría llevar a una visión algo reduccionista de cómo las emociones influyen en nuestros procesos cognitivos. Es importante señalar que la simplicidad del enfoque de De Bono no es necesariamente un defecto, sino que responde a un propósito claro: proporcionar una herramienta accesible que ayude a las personas a pensar de manera más ordenada y efectiva. Su método no pretende abarcar toda la complejidad de la psicología o la filosofía del pensamiento, sino ofrecer un marco práctico para mejorar la toma de decisiones en la vida diaria o en contextos profesionales. Así, el principal valor de Los seis sombreros para pensar radica en su aplicabilidad inmediata y en la claridad con que presenta sus conceptos, algo que lo hace útil para una audiencia amplia.


La sección del sombrero negro es fundamental porque ayuda a examinar la viabilidad de la idea y los beneficios, o las consecuencias que resultan de esta. Al encargarse de la exposición de los aspectos negativos de manera lógica, a partir de las críticas y la detección de errores, estos se pueden corregir, aportando a la mejora del diseño expuesto. Asimismo, De Bono hace énfasis en la importancia de brindar razones lógicas y relevantes dejando de lado el factor emocional. No obstante, se presenta una cierta contradicción al momento de afirmar que aspectos como la experiencia o la opinión son fuentes adecuadas para sustentar objetivamente estas críticas, lo cual se evidencia incluso en ciertos ejemplos presentados, “Ha descubierto que es mucho más motivador el trabajo en una organización pequeña. No estoy de acuerdo con usted cuando dice que las grandes organizaciones descentralizadas se parecen a las pequeñas” (De Bono, 1986, p. 47). En esta cita se puede evidenciar una opinión sin ningún sustento objetivo, lo cual no forma parte del pensamiento de sombrero negro.


La función del sombrero amarillo se puede resumir en una palabra: optimismo; hacer uso de este sombrero implica buscar los aspetos positivos, los beneficios, y proponer múltiples enfoques, alternativas, propuestas, sugerencias o mejoras. Un punto a detallar es la diferencia que el autor expresa entre el uso del sombrero rojo y el amarillo, mientras el sombrero rojo ofrece una expresión sentimental o emocional inmediata que se expresa entre esperanza o temor, el sombrero amarillo se centra en el optimismo. Es decir presenta una alternativa lógica racional y práctica a las situaciones reales, posibles a ejecutar en contraste con la esperanza,emoción que se puede expresar con el uso de sombrero rojo. Es así como ambos sombreros amarillo y rojo no son comparables entre si, porque cumplen distintos roles. A su vez el autor establece límites entre el pensamiento positivo y un optimismo ridículo, donde el criterio optimista se establece desde un punto lógico-práctico, es decir, en escenarios reales y el optimiso rídiculo, donde las situaciones son practicamente imposibles, hasta el punto de llegar a ser ridículas a realizar, como la esperanza de ganar la lotería en una situación de bancarrota, Bono establece que limitar el pensamiento de sombrero amarillo hasta un punto lógico no logrará proceso alguno, mientras que establecerlo en un punto irreal tampoco llegará a dar una solución, La clave consiste en observar la acción que sigue al optimismo. Si esta acción se queda sólo en esperanza, la clave consiste en observar la acción que sigue al optimismo. Si esta acción se queda sólo en esperanza (De Bono, 1985, p. 57). En síntesis, el autor ofrece una guía, de como interpretar correctamente el uso del sombrero amarillo, no como un sombrero que delimite como se deben hacer las cosas, sino, uno que ofrezca posibilidades, resaltando su utilidad para generar propuestas positivas y prácticas.



De Bono menciona la importancia de pensamientos creativos e innovadores para la resolución de problemas, simbolizandolo a través del sombrero verde. Así, ve a la innovación y creatividad, como algo que surge y crece; por otro lado, para su desarrollo cree necesario el uso del pensamiento lateral, debido a que se centra en la generación deliberada de nuevas ideas y enfoques, fomentando la creatividad mediante provocaciones y dedicación, ayudando así a superar lo ya establecido y encontrando soluciones mucho más efectivas. Este pensamiento lateral es una técnica de creatividad que cambia las pautas de percepción, inventado por Edward de Bono, se basa en sistemas de información auto-organizados y está relacionado con el humor; es así como, a través de diversas técnicas, permite a los pensadores encontrar nuevos pensamientos. Cabe mencionar que la generación de estas ideas no son de forma inmediata, pero sí se da un momento y un ambiente adecuado para su producción, pues de manera deliberada se adopta al sombrero otorgando así una forma de motivación; Bono, refiere a ello como la motivación artificial. Sin embargo, puede surgir cierta resistencia a la aplicación de este sombrero, pues, muchas veces la costumbre a usar métodos tradicionales de pensamiento, puede ser difícil, sin mencionar que, el pensamiento creativo deliberado, requiere de tiempo y práctica, ello hace que sea un desafío para muchos.


Por último, es importante destacar la función que desempeña el sombrero azul, siendo este, el encargado de organizar, dirigir y controlar el pensamiento. Además, puede hacer interrupciones eventuales en la interacción de comentaristas dentro de una conversación. Sin embargo, el control que deslinda el uso del sombrero azul es visto como una limitación al uso de la creatividad y la fluidez del pensamiento, impidiendo que surjan ideas espontáneas. Asimismo, puede hacer que los participantes se sientan restringidos en su capacidad para expresar pensamientos e ideas innovadoras, un ejemplo de lo mencionado es lo siguiente: durante una reunión, si una discusión empieza a desviarse hacia temas irrelevantes, el pensador de sombrero azul podría interrumpir y decir: “No estamos aquí para debatir sobre eso. Regresemos al tema principal” o quizá “me estoy poniendo el sombrero azul para decir que nos hemos desviado mucho de lo que nos habíamos propuesto para pensar. Tenemos un montón de ideas interesantes, pero ninguna es relevante para el foco inicial” esto muestra cómo su control puede ser percibido como una forma de rigidez, limitadora para una discusión creativa.



Los seis sombreros para pensar de Edward de Bono es una obra que, sin duda, ha dejado una huella significativa en el ámbito de la gestión y la educación, proporcionando una herramienta práctica y accesible para mejorar la colaboración y el pensamiento ordenado en equipos de trabajo. Su metodología ha sido ampliamente adoptada debido a su simplicidad y facilidad de aplicación en contextos empresariales y educativos. Sin embargo, la crítica a de Bono y su obra destaca algunas limitaciones importantes, especialmente en términos de simplificación del pensamiento humano, falta de rigor científico, y una posible contradicción entre el deseo de promover la creatividad y la imposición de estructuras rígidas. Además, la alta estima de Bono por su propio método y su estilo pragmático, aunque útil, pueden restarle profundidad y cuestionabilidad a sus ideas. Al adoptar una postura dogmática en torno a sus premisas, Bono limita el alcance de su obra y, en última instancia, compromete su relevancia en debates académicos más profundos sobre la naturaleza del pensamiento.

En conclusión, Los seis sombreros para pensar es una herramienta valiosa para fomentar la estructura en el pensamiento grupal, pero su falta de profundidad conceptual y su enfoque simplificador impiden que alcance el impacto transformador que de Bono pretendía para la teoría del pensamiento.


Notas sobre el autor 

Yaritza Bravo Barrios, estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Correo electrónico: yaritza.bravo@unmsm.edu.pe


Joselin Jazmin Quispe Roca, estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Correo electrónico: joselin.quispe@unmsm.edu.pe


Sebastian Cheqquera Galvez, estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Correo electrónico: sebastian.cheqquera@unmsm.edu.pe


Paola Fernanda Cipiriano Carhuapoma, estudiante de Ciencia Política en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Correo electrónico: paola.cipiriano@unmsm.edu.pe 


Carlos Abel Llatas Lozada, estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de  San Marcos (UNMSM). Correo electrónico: carlos.llatas@unmsm.edu.pe




REFERENCIAS 

De Bono, E. (1998). Los seis sombreros para pensar. Ediciones Juan Granica S.A.





Notas sobre el autor 

Yaritza Bravo Barrios, estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Correo electrónico: yaritza.bravo@unmsm.edu.pe


Joselin Jazmin Quispe Roca, estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Correo electrónico: joselin.quispe@unmsm.edu.pe


Sebastian Cheqquera Galvez, estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Correo electrónico: sebastian.cheqquera@unmsm.edu.pe


Paola Fernanda Cipiriano Carhuapoma, estudiante de Ciencia Política en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Correo electrónico: paola.cipiriano@unmsm.edu.pe 


Carlos Abel Llatas Lozada, estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de  San Marcos (UNMSM). Correo electrónico: carlos.llatas@unmsm.edu.pe




REFERENCIAS 

De Bono, E. (1998). Los seis sombreros para pensar. Ediciones Juan Granica S.A.